Facebook
Twitter
Youtube
Youtube
VerdadAbierta.com

Inalde

Los programas de RSE de las grandes compañías son más visibles, pero eso no exime a las pequeñas y medianas empresas de desarrollar políticas en torno a ese concepto. Es su deber y su derecho impactar la sociedad donde operan.

Por: Andrés Felipe Cortés y Charles A. Muller, investigadores de Inalde

Las pequeñas y medianas em­presas son fundamentales para el fun­cionamiento económico, en especial en un país en vías de desarrollo como Colombia donde este tipo de organi­zaciones constituyen, según cifras de Bancoldex, aproximadamente el 40% del Producto Interno Bruto y el 70% del empleo formal.

A pesar de que se reconoce la im­portancia de las pymes en la estructu­ra productiva nacional, es común ver en los medios de comunicación que este tipo de organizaciones es poco nombrada cuando se abordan temas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Por el contrario, siempre se po­nen como ejemplo las más grandes compañías y, casi siempre, las multi­nacionales que desarrollan programas de mayor impacto. Así se evidencia cómo ellas construyen un factor estra­tégico de gran escala.

En cuanto a los reportes que se ha­cen públicos en esa materia y sobre sos­tenibilidad, así como los proyectos pu­blicitados, se muestra el efecto de esas políticas de las organizaciones de gran tamaño y de renombre. Se parte de la idea de que estas, por sus capacidades económicas y dimensión, son las que tienen posibilidad de materializar ini­ciativas con más inversión y, por ende, más susceptibles de ser divulgadas y recordadas. En nuestro concepto, esto en realidad genera más capacidad para difundirlas y lograr así más visibilidad.

¿Esto sugiere que esa filosofía es por naturaleza un tema de organizacio­nes de gran tamaño? Estamos en des­acuerdo. Si partimos de la definición de RSE como la continua búsqueda de creación de contenido social a tra­vés de actividades que forman parte de la misión organizacional y que generan además un valor para la empresa, vemos que no exis­te cabida para dis­tinción de tamaño relativo a cantidad de empleados o ca­pital cuando existe un propósito de propagar una cultura responsable. Bajo esta perspectiva no es posible definir un nicho específico de organizaciones en las que esa bús­queda es una realidad y otras en las que está “vetada” o representa algo para lo que no están preparadas.

En los programas actuales de RSE efectuados en pequeñas y medianas empresas y en organizaciones de gran tamaño, analizados en algunos textos académicos1, se ha demostrado que no hay una diferencia palpable en cuanto a la eficiencia de los mismos ni de las políticas que pueda atribuirse al tama­ño de la compañía. Así se desmitifica el imaginario común de que son sólo para las grandes.

Consideramos que estas prácticas son para todas las organizaciones, como lo hemos comunicado a tra­vés de nuestro blog en el Portal Web de Inalde (http://www.inalde.edu.co/knowledge/blog-rse-20/). Las pymes tienen las mismas posibilidades de implementar planes importantes en torno a ese concepto e, incluso, po­drían tener mayor facilidad para in­tegrarlo a la naturaleza de su nego­cio sin atravesar procesos largos y complicados.

Aunque, individualmente, ese tipo de compañías no pareciera tener una gran capacidad de impacto en la sociedad, cuando se considera que son responsa­bles de más de la mitad de la fuerza la­boral de un país2 se puede dimensionar su potencial transformador y la exten­sión que puede abarcar el mismo si su cultura de responsabilidad social cor­porativa pudiera propagarse de mane­ra generalizada y coordinada.

Dadas sus características, para estas organizaciones podría ser más sencillo y eficaz identi­ficar sus grupos de in­terés y sus necesidades particulares y establecer una línea de acción que se integre a la misión organizacional de ma­nera que se pueda des­plegar en menor tiempo y con facilidad en toda la empresa. En una se­gunda etapa, pueden tra­bajar conjuntamente con los stakeholders en el de­sarrollo de objetivos co­munes de una forma más localizada y dar una res­puesta más rápida y espe­cial a los problemas de la comunidad a la que directa o indirectamente impactan.

Cuando se habla de de­sarrollo sostenible y bie-nestar generalizado, se debe entender que una mayor can­tidad de organizaciones per­siguiendo el fin común del bien­estar es preferible y más eficiente que unas pocas, aun cuando sean las de ta­maño y capital más notable. La RSE y la construcción social pueden gene­rar un alcance notorio al ser resultado de sinergias.

En el caso de las pymes, al adop­tarla desde un inicio como una política estratégica del negocio, se recomienda que todos sus programas acompañen la organización como parte de su esencia en las etapas y desafíos por venir, dán­dole incluso una ventaja competitiva en el largo plazo.

Las grandes empresas tienen una posibilidad enorme de explotar su co­municación externa hacia un recono­cimiento público de sus estrategias, dada la estructura y la dimensión de las mismas. Sin embargo, esto no debe representar un obstáculo al momento de diseñar otras que generen un efec­to significativo en el entorno. Se debe partir de la siguiente premisa: la for­ma como se comunica externamente el compromiso no es un punto funda­mental, sino un esfuerzo replicativo de lo que ya debe ser efectivo y eficiente aun sin ser difundido.

Para desplegar efectivamente la RSE, lo que en realidad marca la dife­rencia es el compromiso de la organi­zación con la generación de un impac­to positivo en la sociedad, su capacidad de leer las necesidades de su entor­no y la habilidad para compatibilizar los distintos intereses de los stakehol­ders con los suyos sin perder de vista la preocupación de encontrar cuál es el rol de la empresa como agente so­cial en el país.

Lo anterior no dependerá nunca del tamaño de la organización, sino de su compromiso y capacidad de identificar las necesidades de la sociedad y buscar la forma para que las posibles solucio­nes se integren a la naturaleza de cada negocio.

1 Baumann-Pauly, D., Wickert, C., Spence, L. J., & Scherer, A. G. (2013). Organizing Corporate Social Responsibility in Small and Large Firms: Size Matters. Journal of Business Ethics, (2013), 1–13. doi:10.1007/s10551-013-1827-7

2 Murillo and Lozano 2006