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Felicidadd

Hay días y situaciones no deseadas que cualquier persona preferiría olvidar. Hay otras, en cambio, que a pesar de ser favorables se pierden de vista. La clave está en aprender a manejar mejor las primeras y, sobre todo, hacer mucho más énfasis en las segundas para lograr una mayor felicidad y bienestar. 
 
“Lo anterior implica tomar una decisión personal, a la medida de cada quien, para modificar o desarrollar hábitos, comportamientos y enfoques porque en definitiva, sí podemos aprender para ser más felices e incrementar nuestro bienestar. De esta manera podemos no solo enfrentar situaciones no deseadas como un jefe gruñón, un bajo saldo en la cuenta bancaria, una cantaleta, un llamado de atención, una meta fallida e, incluso, una pérdida material o personal importante, sino también aprovechar mejor situaciones favorables de las que no somos conscientes como tener salud, poder comer, poder compartir con amigos y familiares, tener libertad y posibilidad de decidir, contar con capacidad de enfrentar retos, entre otros”  explica Andrés Aljure, coach en felicidad. 
 
Estos son los 10 ceretos que, según el experto, pueden ayudar a las personas a conquistar esa meta.
 
1.La felicidad tiene su día. El día internacional de la felicidad, decretado por la ONU, se celebra el 20 de marzo cada año desde 2013, con el fin de que los gobiernos contemplen dentro de sus agendas este tema. Tan sólo en el ámbito de la salud, según la OMS, la depresión, sufrida por más de 350 millones de personas en el mundo, es la mayor causa de incapacidad mundial, en términos de años vividos con una condición causante de incapacidad, entre personas mayores de 5 años. Se estima que los cuadros psiquiátricos y neurológicos van en aumento y podrían llegar a 15% de las enfermedades globales del mundo.
 
2.La felicidad se puede aprender al igual que como se hace con un deporte. Dado que cerca del 50% de los factores que inciden en los niveles de felicidad de las personas se centran en sus hábitos y creencias, y estos son susceptibles de ser modificados, la felicidad se puede aprender a través de la mejora de éstos.
 
3.Los factores externos, o circunstancias, solo determinan la felicidad en un 10%. El jefe, el salario, el tráfico, el dinero, el clima, entre otras circunstancias, tan sólo tienen una incidencia del 10% en los niveles de felicidad. Aprender a pensar y desarrollar hábitos y actividades a su medida es mucho más poderoso. Hacer ejercicio, cultivar relaciones y amistades, ser parte de algo más grande… ¡Se vale dormir!  
 
4.La felicidad es también cuestión de foco. Un 95% de nuestras decisiones son irracionales (inconscientes y subconscientes) y el 5% son racionales (conscientes). Muchas veces no somos conscientes de la gran cantidad de aspectos favorables en nuestra vida dado que nuestro cerebro nos centra (da foco) en aspectos que debemos solucionar.
 
5.“Felicidad es ausencia de miedo”. Esto lo afirma el científico español Eduardo Punset. Ahora bien, en este sentido, los miedos sin causa aparente, que generan ansiedad, son tal vez el principal enemigo de la felicidad. Bueno es listar conscientemente nuestros miedos e identificar cuáles de ellos tienen un fundamento real y que a su vez estén bajo nuestro control. ¿Para qué preocuparnos por lo que no podemos controlar? Simplemente estemos en espera vigilantes en caso de que se presenten esos miedos y actuemos frente a lo que sí podemos hacer o prevenir.   
 
6.La felicidad no es sólo disfrutar del momento presente, como algunos lo quieren creer, para liberarse de sus responsabilidades. Si bien es cierto que es deseable y apropiado buscar placer en el momento presente, que es el único que realmente tenemos, esto no debe ir en contravía del propender por el futuro sano. La clave es buscar realizar cosas placenteras en el presente, con un sentido de propósito que nos guíe y nos favorezca a nosotros y a los que impactamos. 
 
7.El estilo explicativo es determinante de la felicidad. Hablamos cerca de 14 horas al día con nosotros mismos generando opiniones y autoevaluaciones. Según como las hagamos, seremos o no felices. No hay opinión más importante que la que forjemos sobre nosotros mismos.
 
8.Equilibrio. ¿Un carro camina bien con sólo una o dos llantas infladas y las otras desinfladas? Evidentemente no. Cada persona es un ser integral con muchas facetas. El desequilibrio en la atención y desarrollo de cada una de ellas atenta contra la felicidad. Un ejemplo de desequilibrio se refleja en el olvido que muchas organizaciones tienen sobre la mayor motivación de un empleado en nuestra sociedad: su vida familiar. Un estudio desarrollado en Argentina, referenciado por Cristian Conen en su publicación Ecología humana, mostró que el 57% de los empleados estaban satisfechos con su dedicación a su vida laboral mientras que solo el 43% sentía que su dedicación a su vida familiar era suficiente.
 
9.Desarrollar relaciones positivas con familiares, amigos y colegas. Las personas que mantienen cinco o más relaciones de amistad a lo largo de su vida son 60% más propensos a decir que son muy felices. Nuestras relaciones también nos permiten comunicarnos sobre las emociones dolorosas haciendo que estas pierdan su intensidad y alivianen así una carga emocional que se tenga en un momento dado. 
 
10.El uso del dinero para favorecer la felicidad. El dinero sí puede influir en los niveles de felicidad, aunque de una manera muy poco significativa (menor al 10%) en comparación con otros aspectos como las relaciones positivas, el sentido de propósito o el sentido de logro. Excepto en los casos en que la situación económica sea complicada Independientemente de la cantidad de dinero de la que dispongamos, es recomendable usarlo más en la vivencia de experiencias que en adquisición de bienes. También es recomendable usarlo para generar momentos/experiencias más frecuentes, así sean muy sencillos, que nos den satisfacción.