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Reinvencionm

Reinventarse puede parecer algo sencillo en la ficción. Sin embargo, en el mundo real no es un proceso automático o fácil. El mundo nos reta a ser más creativos e innovadores, a mirar más allá y a aceptar los cambios permanentes, aun con su complejidad.

Por: Mónica Valencia Jáuregui, investigadora asociada de Cincel SAS / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

En el entorno actual es necesario que las organizaciones sean autocríticas y reflexivas en relación con la competencia, las necesidades de los clientes, las oportunidades o los obstáculos y que generen conocimiento en la búsqueda de soluciones creativas y novedosas.

Para lograr lo anterior se requiere de una cultura de innovación en las organizaciones. Esta cultura tendrá que labrarse paso a paso a través del sincero compromiso de la alta dirección y de todos los líderes que, desde una perspectiva de un entorno dinámico, promuevan y orienten a sus equipos de trabajo.

En los equipos debe haber un clima de confianza para que los colaboradores puedan sentir seguridad psicológica para compartir abiertamente sus ideas sin temor a ser juzgados. Este clima debe permitir que florezca la creatividad en la manera de hacer el trabajo y resolver los problemas.  Para ello es conveniente que el líder, a partir de su calidad humana y la manera cómo orienta el trabajo de su equipo, logre que los colaboradores se reinventen en su trabajo, sientan la libertad de expresarse y puedan ir más allá de la rutina. Estén atentos a la identificación y solución de necesidades y al aprovechamiento de oportunidades.

A pesar de que reinventarse es un imperativo constante en la vida de las personas  y el mundo organizacional, se requieren contextos que permitan el desarrollo de habilidades para innovar, enfrentar un mundo cambiante y altamente competitivo.

Los investigadores  F. Avvisati, G. Jacotin,  y S. Vincent-Lancrin  (2013) han encontrado que las habilidades clave para promover la innovación son: la  creatividad, la capacidad de aprendizaje, el pensamiento crítico, la capacidad para aprovechar las oportunidades, organizar las actividades y la comunicación. 

Es posible que para la generación de los millennials sea más fácil reinventarse y que estén expuestos a contextos que les han permitido  desarrollar más algunas de las habilidades clave para la innovación. Nacieron en una sociedad en continuo cambio por la tecnología y la globalización. Les atraen los cambios, alcanzar nuevos retos y buscan nuevas experiencias. Muchas veces, cuando sienten que están en una organización donde no están aprendiendo algo nuevo, es probable que la dejen. Así que rotan más, van de empresa a empresa en busca de desarrollo y sueñan con adquirir experiencia para emprender su propio negocio. Son una generación que aprende muy rápido y la idea de hacer parte de una cultura innovadora va acorde con sus necesidades de estar actualizados. 

Sin embargo, existe el peligro de poner demasiado énfasis en la nueva generación y pensar que todos tienen que ser de determinada edad o manera para ser creativos e innovadores. En la mayoría de las empresas, no todas las personas en un equipo de trabajo son de una misma generación, ni deberían serlo, ni están preparadas para reinventarse. Es más, habrá personas, sin importar la edad, que crecieron ante el ideal de estabilidad o modelos de educación y/o trabajo donde solo se siguen lineamientos de manera obediente, sin ser críticos, ni propositivos. Es posible que, aunque se resistan un poco más al cambio y a la imperiosa tarea de reinventarse, ayuden al equipo a asumir los riesgos de manera más cautelosa.

Integrar la diversidad de generaciones y habilidades que existen en un equipo de trabajo, reta a los jefes a reinventarse como líderes para alcanzar el éxito. Será necesario organizar procesos de trabajo de tal manera que las personas puedan, a partir de la interacción y el aprendizaje social, desarrollar habilidades y construir desde la diferencia. Algunas prácticas que pueden ayudar a lograrlo son:

El líder fomenta que sus colaboradores lo perciban como alguien que apoya, respalda y crea confianza: con sus actuaciones da ejemplo de respeto y lo promueve en sus colaboradores, invita a la reflexión, a la crítica, a tener un espíritu curioso, escucha activamente las diversas opiniones y tiene en cuenta los diferentes puntos de vista, se comunica de manera asertiva, a pesar de estar ocupado está disponible para cada uno de sus colaboradores, analiza las actividades y da soporte sobre las mismas, transmite su conocimiento con humildad y se interesa por el bienestar de las personas.

Se facilitan espacios para que en el equipo se generen sinergias y aprendizajes colectivos: se pueden organizar reuniones periódicas (formales-informales), comunidades de práctica para que el equipo analice sus procesos, se actualice en temas de interés para el trabajo, se propongan ideas o mejoras y se  construya aprendizaje a partir del análisis de experiencias negativas y/o errores. En el caso de trabajadores en cargos operativos, es importante darles la oportunidad para que desarrollen otras actividades que les permitan agregar valor a sus funciones y formar parte de procesos innovadores.

Adecuada distribución de actividades del equipo de trabajo: de manera concertada con los colaboradores, a partir de sus motivaciones y las metas del equipo, se pueden plantear objetivos retadores y realistas hacia el desarrollo de competencias para la innovación en cualquier nivel de cargo. El plan de desarrollo de los colaboradores debe contar con metas claras que permitan el alcance de pequeños logros que aporten al resultado final. La complementariedad de las competencias que tienen los colaboradores en un equipo se puede dar a partir de proyectos conjuntos.

La claridad de lo que cada quien pretende alcanzar en el proceso, a nivel personal y cómo resultado de equipo, será fundamental. Para que una organización logre reinventarse cada día, los colaboradores deben desarrollar esta práctica en su cotidiano trabajo en un clima de confianza, respeto a la diferencia, respaldo y crecimiento profesional. Los trabajadores se sentirán partícipes y orgullosos dado que sus acciones en el trabajo agregan valor a la organización y a sí mismos. De este modo se construyen conjuntamente estrategias que facilitan “el camino para alcanzar el éxito en un mundo cambiante” y fomentar el ADN de una cultura de innovación que transcienda a toda la organización.

*Avvisati, F., Jacotin, G. y Vincent-Lancrin, S. (2013). Educating Higher Education Students for Innovative Economies: What International Data Tell Us. Tuning Journal for Higher Education, 1, 223-240.