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A pesar de que las normas internacionales ya prohíben el uso de madecores y la tala de árboles para la carpintería, en el mundo continúan produciéndose al año más de 250 mil toneladas de este producto. Colombia, lamentablemente no es la excepción.

En la coyuntura actual, en la cual la construcción continua creciendo sin límite, existen varios elementos que se deben tener en cuenta si se quiere seguir de acuerdo con un plan de cuidado al medio ambiente.

"Si una casa en la Sabana cuesta 850 millones de pesos, la carpintería oscila (incluyendo closets, escaleras, cocinas, baños, pasamanos, guarda escobas, entre otros) entre los 90 y 110 millones de pesos de la compra" explica Luis Parada, quien ya lleva trabajando más de 30 años en la industria y hoy presenta a Exalta, fabricantes expertos de muebles ecológicos. Aunque esta cifra varía de acuerdo con la clasificación de la vivienda y el estrato, pero siempre está entre el 9 y el 13 %, valor neto de la carpintería instalada con herrajes con servicios (en el caso de Exalta).

"A pesar de esto no se existen leyes en Colombia o decretos establecidos que obliguen a prácticas industriales que vayan de acuerdo con los nuevos tiempos y con las nuevas generaciones que quieren ayudar con el medio ambiente", asegura Parada, gerente general de Exalta.

Tampoco "hay control sobre el contrabando de quienes aún trabajan con maderas nativas provenientes de zonas protegidas, a pesar de que ya no existen licencias en el país para trabajar con este tipo de producto", explica el experto.

Así pues, las estructuras de madera son la oportunidad que tienen las constructoras y los mismos clientes, compradores de inmuebles y muebles, para aportar con el cuidado del medio ambiente.

"Es necesario cambiar el chip y no continuar utilizando madera maciza, pues nos estamos autodestruyendo", asegura Parada. Por eso es importante que el Gobierno siga promoviendo la vivienda propia, pero a su vez la utilización de maderas compuestas, de tableros estructurados, ya que estos cumplen una norma internacional y no utilizan solventes.

"Utilizar madecores melamínicos, como se está haciendo en la inmensa mayoría de proyectos de construcción del país, contamina las cabeceras de los ríos y a los nacimientos de agua. Un madecor se demora entre 50 y 70 años en desintegrarse, eso es contraproducente. Si se habla de ecología pero se compra una carpintería hecha en madecor pues se va contra los principios", explica el gerente general de Exalta, fabricantes expertos de muebles ecológicos.

El problema es que existe ignorancia frente a que el madecor es un plástico que está acabando con el planeta. Incluso afecta el cuidado de la salud de las personas.

De acuerdo con Luis Parada, "si es en triplex hay que pintarlo y esto se hace con laca o con productos catalizados. Si se compra una puerta catalizada y se instala por ejemplo en la habitación de un niño, va a producir vapores ácidos de alta toxicidad. Puede causar una bronco aspiración y eso es un veneno, altamente toxico".