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El consumo de medicamentos no crece a la par con el número de droguerías, lo que tiene contra las cuerdas a un sector que hoy encuentra en la cercanía con el cliente a su principal arma de batalla.

Colombia cuenta con cerca de 19.500 droguerías y farmacias, lo que lo convierte en el país de Latinoamérica con más establecimientos de este tipo por millón de habitantes, según la firma International Marketing Services (IMS).

Sin embargo, la cifra, en lugar de ser una buena noticia para el sector, es motivo de preocupación. "El que haya más establecimientos farmacéuticos no quiere decir que de manera directa se vayan a dispensar más medicamentos en el territorio nacional, porque la demanda no crece. Lo que significa es que con cada nueva droguería, le corresponde un pedazo de torta más pequeño a las farmacias que ya se encontraban instaladas", explica Maximio Visbal, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas (Asocoldro).

Desde hace algunos años, el sector está viviendo la llegada de grandes formatos, que compiten con las cadenas colombianas de droguerías y con los pequeños detallistas por el mercado comercial de medicamentos, que en 2013 sumó $5 billones de pesos. La lucha es desigual en un sector en el que más del 90% de los establecimientos son mipyme, pues este tipo de empresas no siempre dispone del capital suficiente para obtener, mediante economías de escala, precios competitivos que les permitan seguir sobreviviendo en el mercado.

Para Visbal, precisamente esa ha sido una de las razones para que el segmento que lidera ande de capa caída y no se vislumbren perspectivas positivas para el cierre de 2014. De hecho, Asocoldro ha proyectado para este año una caída de las ventas del 10%.

El as bajo la manga

Pese a las dificultades, una de las fortalezas que les ha permitido seguir teniendo una posición dominante en el mercado es la facilidad que tiene la farmacia tradicional para llegar hasta los rincones más apartados de la geografía nacional.

"Esa cercanía con el consumidor, esa confianza que les generan las droguerías de barrio a las comunidades que las rodean, es una gran ventaja. Porque para el consumidor, conocer al propietario de la droguería, tener crédito y entablar casi que una relación de amistad es importante y eso es lo que ha permitido que subsistan estos establecimientos comerciales", sostiene Visbal.

Además, a diferencia de otros sectores pyme en los que la informalidad es muy alta, los establecimientos farmacéuticos se caracterizan por la formalidad y generan cerca de 60.000 empleos directos. No en vano Asocoldro cuenta con más de 7.800 afiliados en todo el país.

A la expectativa

Precisamente la ventaja de ser la red de distribución de medicamentos más grande del país es la que piensan aprovechar ahora que fueron incluidos dentro de la Política Farmacéutica de Salud, lo que les permitirá contar con más clientes y brindar un servicio a la comunidad, al evitar que los enfermos tengan que hacer largos desplazamientos para obtener las medicinas que requieren en sus tratamientos.

De acuerdo con Visbal, las droguerías y farmacias tradicionales ya fueron incluidas dentro de la red articulada de salud, pero para que esto se materialice deben esperar a que el proyecto de ley de Reforma a la Salud (que contempla la Política Farmacéutica Nacional) sea aprobado por la Cámara de Representantes.

"Si esto no se da y, por otro lado, no se vuelve a establecer una verdadera distribución racional de los establecimientos farmacéuticos, como ocurría anteriormente, el resultado final no será benéfico para el país, pues se generará una venta de productos de mala calidad y dudosa procedencia, porque entre más droguerías se instalen, menor será la calidad del servicio", sentenció el dirigente gremial.

Asocoldro también espera que las droguerías puedan seguir mejorando su sistema de despacho de medicamentos y que por fin se aprueben las normas de tecnología relacionadas con la señalización y trazabilidad que, de acuerdo con el gremio, no solo benefician a los empresarios, sino al consumidor.

Oportunidades

• La posible aprobación de la Reforma a la Salud le permitirá al sector ser parte activa de la Política Farmacéutica Nacional.
• Debido a su tamaño, tienen la oportunidad de llegar a usuarios a los que las grandes cadenas no pueden acceder.
• Gracias a su formalización y acceso a la capacitación, tienen la posibilidad de trabajar en equipo para exigir al gobierno el desarrollo de normas que los protejan.

Riesgos:

• Los pequeños establecimientos farmacéuticos no cuentan con el capital que se requiere para competir en igualdad de condiciones con las grandes cadenas internacionales.
• No existe una ley que regule los requisitos de apertura y traslado de las droguerías.
• Existe un mercado negro de medicamentos de venta libre, que funciona principalmente en establecimientos comerciales, que no son ni farmacias ni droguerías, y que por ende no cumplen con las condiciones de almacenamiento que se exigen.