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A la luz de las dinámicas de las empresas familiares de mayor complejidad, la psicología y la economía adquieren roles protagónicos, especialmente cuando se deben tomar decisiones que afectan el presente y futuro de estas compañías.

Por: Raúl Serebrenik Ghitis / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. *

La investigación económica, frecuentemente, supone que el individuo está motivado por incentivos materiales y toma decisiones en forma racional. Procesando la información existente de acuerdo a los principios estadísticos estandarizados se valora el estado de la economía y de los efectos de su comportamiento. Este enfoque ha sido formulado en la llamada teoría de la utilidad esperada que es la teoría económica predominante para tomar decisiones bajo un estado mental de incertidumbre.

Por otra parte la psicología y la economía son dos disciplinas que tratan de describir las dinámicas de las empresas familiares de mayor complejidad en las que con gran responsabilidad se requiere destreza, compromiso y conocimiento.

El punto de vista que prevalece, especialmente en la psicología cognitiva, es el considerar al ser humano como un sistema que descifra e interpreta la información disponible de una manera consciente, pero también como un sistema donde otros factores menos conscientes hacen parte de las decisiones en un proceso interactivo.

Algunos de estos factores son la percepción, los modelos mentales para interpretar situaciones específicas, la inteligencia emocional, las actitudes, los recuerdos de decisiones anteriores y sus consecuencias. La Real Academia de las Ciencias de Suecia gestiona el más prestigioso premio que se otorga anualmente en Noruega en memoria de Alfred Nobel. En 2002 este premio fue otorgado a Daniel Kahneman y Vernom Lomax Smith por sus avances en el tema de economía y psicológica experimental.

En una investigación extensa sobre el comportamiento humano fundamentada en encuestas y experimentos, Kahneman y otros psicólogos llamaron la atención sobre la asunción de la racionalidad económica en algunas situaciones decisorias. Las personas que toman decisiones en el mundo real con frecuencia parecen no evaluar los eventos inciertos en forma acorde con las leyes de la probabilidad. Parecería que tomasen decisiones acordes con la teoría de maximización de la utilidad esperada.

Kahneman, en colaboración con Amos Nathan Tversky, ha demostrado a través de sus estudios que el individuo es incapaz de analizar completamente situaciones complejas para tomar una decisión cuando las consecuencias futuras son inciertas, bajo dichas circunstancias ellos confían en la utilización de atajos o recurren a otros criterios “a ojo de buen cubero”. Una tendencia fundamental ha sido ilustrada por estos estudiosos a partir de sus datos experimentales sobre la forma en que los individuos juzgan eventos aleatorios.

La mayoría de los sujetos de los experimentos asignan las mismas probabilidades a muestras pequeñas que a muestras grandes sin tomar en cuenta que la incertidumbre con respecto a la media disminuye drásticamente con el tamaño de la muestra. El individuo tiende a adherir a la ley de los pequeños números, sin considerar la ley de los grandes números en la teoría de la probabilidad. En experimentos reconocidos, las personas consideran como igualmente probable que en un día cualquiera más del 60% de los nacimientos sean varones en un hospital pequeño (con pocos partos) al igual que en un gran hospital (donde nacieron muchos niños).

Un inversionista que reconoce que un administrador de fondos ha logrado superar índices como el S&P500, Dow Jones u otro durante dos años seguidos puede concluir que este administrador es sistemáticamente más competente que el inversionista promedio, cuando en realidad la implicación estadística verdadera es más débil. Esta miopía para interpretar datos puede ayudar a clarificar fenómenos de los mercados financieros que son difíciles de aplicar con los modelos existentes, tales como las aparentemente grandes fluctuaciones a las que los mercados financieros están expuestos.

En la economía financiera un área de investigación que ha evolucionado rápidamente es la del comportamiento financiero, que considera aplicaciones de la psicología para entender el funcionamiento de los mercados financieros. Kahneman ha demostrado que en situaciones de incertidumbre el juicio humano sistemáticamente contradice las proposiciones fundamentales de la teoría de la probabilidad.

Los individuos son más sensibles a la forma en que un resultado se desvía de un nivel de referencia que al resultado absoluto considerado generalmente o status quo. Cuando se enfrentan con una secuencia de decisiones riesgosas, ellos parecen apoyar cada decisión en sus pérdidas y ganancias aisladamente, en vez de pensar en las consecuencias de una decisión tomando en cuenta su riqueza como un todo. Por otra parte, la mayoría de individuos parecen tener más aversión a las pérdidas relativas al nivel de referencia que a las ganancias parciales de la misma magnitud.

Estos resultados contradicen las predicciones de la teoría tradicional de la maximización de la utilidad esperada. Vernon Lomax Smith también se destacó en el campo de los métodos experimentales que sólo recientemente han permeado la economía como resultado de la investigación experimental que establece la relación entre la formación del precio y las instituciones del mercado. Un número creciente de economistas han comenzado a considerar los métodos experimentales como herramientas indispensables para la investigación.

Una nueva generación de economistas es la de los catalizadores de un amalgamiento gradual de dos tradiciones anteriores y distintas en investigación, la economía experimental y la psicología económica. Kahneman y Smith son figuras claves en estas tradiciones y han contribuido a una renovación excitante en la investigación económica.

La irracionalidad en la toma de decisiones de aquellos individuos que nosotros o que las compañías endiosan como grandes estrategas en los mercados financieros se concluye de estas teorías. Las estadísticas demuestran que muy pocos o casi ninguno de estos gurús han podido superar consistentemente los índices de los mercados.

Esto nos lleva a buscar métodos matemáticos más sofisticados en el manejo de riesgo donde se tomen en cuenta los hallazgos de la psicología económica y se pueda encontrar el punto para una mayor certeza.

Las familias empresarias que mantienen equipos personalizados de analistas donde miden sensibilidades económicas podrían sacar provecho de estas nuevas teorías, especialmente cuando se tiene la responsabilidad del manejo de la tesorería tanto de las familias como de las empresas.