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"Colombia debe enfocarse en las condiciones básicas para competir, y en la innovación y la eficiencia de los mercados, para ser la economía más competitiva de América Latina”, afirmó la Presidente del Consejo Privado de Competitividad (CPC), Rosario Córdoba Garcés, en el lanzamiento de la décima entrega del Informe Nacional de Competitividad, una publicación que se ha convertido en el principal referente del país en esta materia.

El informe recoge diagnósticos y recomendaciones de política para que el Gobierno nacional, los gobiernos locales y los empresarios avancen en la misma dirección en lo relativo a competitividad. Hace diez años, Colombia definió una visión para 2032 en la que se proponía que el país fuera una de las tres economías más competitivas de América Latina, con un ingreso per cápita del nivel de un país de ingresos medios o altos. Para lograrlo, el gobierno nacional y el sector empresarial decidieron crear el Sistema Nacional de Competitividad. Ese mismo grupo de empresarios fundó el Consejo Privado de Competitividad. El objetivo es trabajar conjuntamente para identificar y coordinar iniciativas que ayuden al país a lograr esta meta.

Este año, el CPC dedica su Informe Nacional de Competitividad 2016-2017 a revisar los aprendizajes que el país ha tenido desde que se definió esa visión. La conclusión principal es que, si el país realmente desea cumplir la meta a 2032, debe enfocar sus esfuerzos en mejorar las condiciones básicas para competir, aumentar la eficiencia de los mercados e incrementar la innovación.

Con respecto a los avances de la década, se destaca el desarrollo del mercado financiero y la estabilidad macro y fiscal, el notable aumento en la inversión en infraestructura, y la disminución de los sobrecostos al empleo formal –medida que ayudó a la creación de 2,4 millones de trabajos formales–. El progreso en estas áreas se ha reflejado en los principales rankings globales de competitividad. Por ejemplo, en el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial (FEM), Colombia pasó del puesto 63 entre 122 países (en 2006), al puesto 61 entre 138 (en 2016). “Estos resultados demuestran que el país puede llevar a cabo las transformaciones que requiere, siempre y cuando el Gobierno y el sector privado estén alineados, con una regulación adecuada e inversiones rentables”, aseguró Córdoba Garcés. 

No obstante, la Presidente del CPC hizo hincapié sobre la necesidad de acompañar a los avances en competitividad con mejoras contundentes en la productividad, de manera que el país pueda despegar del quinto puesto que ocupa a nivel de Latinoamérica. El Informe exhibe las razones detrás de ese estancamiento. La calidad y fortaleza de las instituciones es el campo en el que Colombia tiene peor desempeño según la clasificación del FEM; pues, en 2016, se ubicó en la posición 112 entre 138 países. Para el CPC, superar la debilidad institucional y erradicar la corrupción son el fundamento para que se hagan efectivas las condiciones básicas para ser competitivo, como la educación, la salud y la infraestructura.

En el ámbito empresarial, se muestra que en Colombia los mercados no funcionan de manera óptima, y las empresas no destinan suficientes fondos para innovación. Como consecuencia de la baja inversión en ciencia, tecnología e innovación, la productividad del país está rezagada. Por ejemplo, a 2014, se requerían 4.3 trabajadores colombianos para producir el mismo valor agregado de un trabajador en Estados Unidos. En este sentido, el CPC cree que el principal desafío que enfrenta el sector empresarial es aumentar la capacidad productiva.

“Cuando uno toma esos tres frentes -condiciones básicas para competir, eficiencia de los mercados, e innovación- y simula qué sucedería si el Gobierno y las empresas hicieran la tarea de ser el mejor de América Latina en cada uno de ellos, el país pasaría de inmediato a ser el más competitivo de la región”, concluyó Córdoba Garcés.