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Candentes discusiones estilo talk-shows, donde salen parientes y amigos acusándose a diestra y siniestra, cautivan audiencias en nuestros países, debido a que recurren a los sentidos y sentimientos de personas que sin mayor contexto o argumentos "enjuician" a los personajes expuestos. Es fácil ponerse en los zapatos de un juez, sobre todo cuando las medidas de lo que es justo o injusto provienen de lo que cada uno piensa. Allí no cabe la palabra "sesgo" porque no existen tampoco "parámetros". Habrá tantos juicios como personas existan.

Confrontar lejos de ser un arte en la comunicación, para muchas personas, es simplemente acabar con el contrincante, con pocos argumentos, pero sí habiendo menoscabado su reputación y su honra. El dolor ajeno parece manjar para algunos y, por supuesto, para la audiencia. Y es visceral cuando se trabaja con elementos de mucha pasión negativa ocasionando una descarga increíble de adrenalina que en lugar de bajar la tensión, la exacerba. Mantenerse con los guantes puestos no es una alternativa sostenible para ganar respeto. 

Fortalecer la cultura del respeto en la empresa, basada en el buen trato, en la argumentación, el uso de hechos y datos para orientar las relaciones, es fundamental para lograr resultados de negocios. No solo porque estas conductas se reflejan entre los funcionarios y los diferentes niveles jerárquicos sino principalmente porque eso se traslada al contacto con los clientes. La imagen de una marca la hacen quienes la representan en los diferentes puntos de contacto durante la experiencia de consumo.

Algo que parece básico en las empresas, cuando deja de reforzarse comienza a tomar matices, porque el ámbito cotidiano que nos rodea estimula la confrontación visceral, haciendo que las personas se habitúen a no transar, más bien actuar en contra de algo, ni siquiera en función de protegerse en primera instancia.

El bien-estar no es un programa de capacitación interna. Se trata de formar hábitos de personas sanas emocionalmente y prósperas para sí mismas y hacia lo que las rodea. Investigaciones en torno al bien-estar incluyen cinco ámbitos tales como el bienestar financiero, físico, de carrera, social y comunitario. Perspectiva para la cual el 66% de las personas trabajan bien al menos uno de los cinco elementos, pero sólo el 7% están prosperando en los cinco elementos1.

Con una alerta adicional: las investigaciones refuerzan que si estoy rodeado de personas que trabajan por su bienestar (en cualquiera de las cinco dimensiones) tengo más oportunidad de lograr mejorar en mi propio bienestar hasta en un 74%. A diferencia de tener sólo un 37% de oportunidad cuando me rodeo de personas que padecen o sufren en alguna de las cinco dimensiones.

Una cultura empresarial del bienestar es una cultura de productividad y maximización de resultados. Una cultura de confrontación visceral es la orilla opuesta. Primero revisemos si el campo del respeto y los argumentos al momento de discutir ideas está por encima de los guantes puestos.